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Mejorar el servicio del taxi, asignatura pendiente

 

  • Lancelot Digital
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    Lanzarote arrastra un serio problema desde hace décadas con el funcionamiento del sector del taxi. Es una asignatura pendiente o un problema para resolver que hasta ahora los políticos han evitado afrontar por miedo. Los que lo han intentado han fracasado. Antes de nada, hay que decir que no es un problema fácil de resolver si realmente los ayuntamientos no ayudan y miran sólo en el interés del negocio del taxista y no en la mejora del servicio público.

     

    El colectivo del taxi es poderoso. O mejor dicho están sus intereses bien protegidos por los ayuntamientos, ya que muchos taxistas son miembros de la Corporación que debe defender el interés general.  Lo cierto es que se ha llegado a una situación insostenible en la que esta cuestión, no solo perjudica a los turistas, sino que también empiezan desde hace años a padecerlo los residentes. La imagen de turistas haciendo cola en las puertas de los hoteles o de las paradas, colas de más de media hora en el aeropuerto o vecinos de Arrecife con sus compras esperando en los centros comerciales para tratar de coger un taxi son cada vez más frecuentes.

     

    Ante esa fotografía que hace al menos dos décadas sufre Lanzarote, en momentos determinados, y las protestas ciudadanas, del sector comercial, de ocio y turístico, el Cabildo de Lanzarote ha decido atacar el problema. La idea de Oswaldo Betancort por lo que expuso en Lancelot Televisión no es “insularizar” el taxi.  Se trata, explicó, de regular un servicio para que todos ganen. Incluso cree que los taxistas pueden mejorar sus ingresos.  Se trata de aplicar medidas correctoras como que los taxis desdoblen los turnos con asalariados, que los taxis en momentos críticos de algunos municipios, por eventos especiales (fiestas), puedan a reforzar el servicio (y se les obligue a hacerlo), que se permita “cargar” a los taxis en los distintos municipios cuando dejen a otros clientes, o que el aeropuerto se declare área sensible si siguen los problemas de las colas. Estas son algunas de las ideas expresadas por el presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort.

     

    El PSOE, dado que algunos de sus dirigentes son taxistas, ha querido embarrar el debate para que no se juegue el partido. Ya lo han hecho en otros intentos de mejorar el servicio. Pero en esta ocasión tienen perdida la jugada. Los socialistas creen que el sector del taxi es decisivo todavía para ganar elecciones. Y siendo real que tienen ascendencia electoral, lo cierto es que cada año es menor. Por el contrario, el ciudadano mayoritariamente aplaudiría al político que se implique en la mejora del servicio.

     

    Como siempre el PSOE cree con un comunicado acusando a Oswaldo de querer privatizar el servicio público le basta para ganar la batalla. Yerran de nuevo en esa estrategia populista y arcaica. Primero porque el servicio público municipal del taxi no se puede privatizar, otra cosa es que la Ley permita por cada 30 taxis meter una licencia de un Uber. Y segundo, porque menos los taxistas todos los ciudadanos estarían encantados que los VTC se metieran en Lanzarote, sobre todo los que tienen que esperar más de una hora en una parada.

     

    La única realidad es que Lanzarote ha crecido, se ha modernizado, y el servicio público del taxi no se ha adaptado a ese escenario que empezó a cambiar hace 20 años. Lanzarote tiene una población de 150 mil residentes y una media de 70 mil turistas que todos los días necesitan moverse. Y seguimos con 400 taxis, que, con las bajas por enfermedad, las jornadas de descanso y el hecho de que un 50% de la flota no tenga un segundo asalariado, hace imposible prestar un buen servicio. Si encima no se permite cierta discrecionalidad para que un taxi que vaya a Playa Blanca a dejar un cliente no regrese vacío mientras 100 turistas esperan en la cola de una parada.

     

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