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Lanzarote sigue sin albergue

 

  • Lancelot Digital
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    Tres años ha cumplido ya Servicio de Inclusión Social del Cabildo de Lanzarote creado en plena pandemia. En estas fechas se hizo evidente que la isla necesitaba de un servicio de estas características, dado el gran número de personas que se encontraba en la calle en unas circunstancias realmente peligrosas.

     

    Desde Lancelot Medios, ya entonces pusimos sobre la mesa una cuestión que nos parecía realmente necesaria y preocupante: la no existencia de un albergue social en la isla. Un lugar en el que todas las personas sin hogar fueran acogidas, donde pudieran ser atendidas y donde poder pasar la noche.

     

    Lanzarote sigue sin albergue y, de momento, no se le espera. Anuncia el Cabildo que, con este servicio, se ha atendido a 350 personas desde su creación, 226 solo el año pasado. Y está bien, como decimos, creemos que era una medida más que necesaria, sin embargo, también pensamos que es insuficiente.

     

    La pobreza en Canarias no ha hecho más que crecer en los últimos años. Según el informe publicado esta semana por la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales, un quince por ciento de los canarios están afectados por la pobreza, cifra que convierte a las islas en la región con más pobres de España. Este problema, junto a la dependencia, se ha incrementado en los últimos años, en parte por la pandemia, pero no se ha conseguido mejorar la situación, ni igualarla a cifras anteriores a 2019.

     

    En el caso de Lanzarote, la primera medida que debe tomarse es la puesta en marcha de ese necesario albergue que saque de la calle al centenar de personas que malvive en ellas. Medidas como el Ingreso Mínimo Vital o la Renta Mínima de Inserción, que conceden los ayuntamientos, diputaciones o cabildos, no son suficientes, cuando llegan, algo que suele demorarse y dejar a los afectados en una situación de indefensión de la que no les resulta fácil salir.

     

    La guerra de Ucrania y el incremento de la inflación ha empeorado aún más la situación, ya que se ha incrementado el número de familias que no llega a fin de mes y empeorado aún más la situación de quien no tiene ni casa. Es el momento de ponerse manos a la obra y demostrar, con hechos, y no solo con promesas, políticas que piensan en quienes menos tienen y más lo necesitan.

     

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