España no necesita un presidente como Pedro Sánchez, sino un Donald Trump
Por Bruno Perera
En el actual panorama político español, muchos ciudadanos sienten una creciente frustración ante la dirección que ha tomado el país bajo el mando del PSOE y sus aliados en el Gobierno. En esta discusión, surge la pregunta: ¿necesitamos un presidente como Pedro Sánchez o como Donald Trump? A continuación, expongo algunas razones que justifican esta inquietud, así como una reflexión más amplia sobre el liderazgo y la política en España.
1. La lucha por el poder: En España, hemos visto cómo algunos líderes se aferran al poder a través de pactos con partidos independentistas, lo que genera una sensación de inestabilidad y falta de dirección. Un líder que priorice la unidad y la fortaleza del país podría ser lo que necesitamos para avanzar.
2. Respeto en la política internacional: España, a menudo, no se hace respetar en el ámbito internacional, sobre todo con Marruecos y otros países africanos. Un presidente con una postura firme y decidida podría elevar la voz de España en el escenario global, defendiendo nuestros intereses con determinación.
3. Inmigración ilegal y ayudas: La cuestión de la inmigración ilegal es un tema candente. Muchos ciudadanos sienten que el país destina recursos significativos a la inmigración ilegal en lugar de abordar problemas internos, como la vivienda y el bienestar social. Un enfoque más equilibrado podría ser beneficioso.
4. Identidad cultural: La percepción de que España está promoviendo la islamización del país a través de las ayudas que se otorgan a ciertos creyentes provenientes de África ha generado preocupación entre ciertos sectores de la población. Un liderazgo que valore y proteja la identidad cultural española podría ayudar a mitigar estos temores.
5. Crisis de la vivienda: La situación de los desahucios y la falta de viviendas sociales es alarmante. La atención a las necesidades de los ciudadanos nativos y de los residentes extranjeros en situación legal debe ser prioritaria, y un liderazgo fuerte podría impulsar políticas efectivas en este ámbito.
6. Propiedad privada y okupas: La proliferación de okupas y la falta de respeto por la propiedad privada son problemas que afectan a muchos españoles. Un presidente que defienda la propiedad y la legalidad podría restaurar la confianza en el sistema.
7. Vivienda vacacional: La expansión descontrolada de la vivienda vacacional ha afectado el mercado de alquiler de larga duración. Un enfoque regulador podría equilibrar las necesidades de los turistas y de los residentes.
8. Energía y sostenibilidad: La transición energética es un tema crucial, pero la desmantelación de la energía nuclear y de las presas hidráulicas, en favor de soluciones menos sostenibles, ha generado controversia. Un liderazgo que promueva una política energética coherente y sostenible es esencial.
Nota: Es importante señalar que España importa placas solares desde China, que son fabricadas con máquinas movidas por energías fósiles. De ahí podríamos cuestionar en qué medida ayudamos a combatir el calentamiento global si anulamos nuestra industria contaminante y aceptamos la de otras naciones que producen los artefactos de energía renovable que necesitamos a través de energía fósil. Si reflexionamos sobre la compra de artefactos que han sido o son fabricados con energía fósil, ya sea en China u otras naciones, España no está promoviendo un alivio al calentamiento global, sino todo lo contrario; lo fomenta a través de otras naciones que no respetan el medio ambiente.
9. Industria y economía: La pérdida de industrias tradicionales en España, como la producción de maquinaria, lana y ropa, refleja un cambio preocupante en nuestra economía. Un presidente que fomente la revitalización de estas industrias podría contribuir a un futuro más próspero.
10. Relaciones internacionales: La pérdida de caladeros de pesca en la costa africana es un ejemplo de cómo la falta de firmeza en las relaciones internacionales puede perjudicar a España. Un liderazgo decidido podría recuperar estos recursos vitales.
En conclusión, la necesidad de un liderazgo fuerte y decidido en España es evidente. La figura de Donald Trump, con su estilo controvertido y su enfoque directo, ha resonado en muchos sectores de la sociedad estadounidense y mundial. Quizás, en un contexto diferente, un líder con características similares podría ser lo que España necesita para enfrentar los desafíos actuales y construir un futuro más sólido.
Sin embargo, es importante recordar que el liderazgo no se trata solo de ser fuerte, sino también de ser justo, inclusivo y capaz de unir a la sociedad en torno a un proyecto común. La política debe ser un espacio de diálogo y construcción, donde se escuchen todas las voces y se busquen soluciones que beneficien a todos los ciudadanos. La reflexión sobre el tipo de liderazgo que necesitamos es, en última instancia, una invitación a participar activamente en la construcción de un futuro mejor para España, donde la política manipuladora y la hipocresía no tengan lugar.
Ver vídeo sobre lo que dijo Trump hace unas semanas en el Congreso de los EEUU y que España podría copiar casi todo: