Una modesta aportación con la que rebajar el precio de la vivienda
Antonio Salazar
El debate sobre la vivienda se ha puesto interesante: PP y Psoe parecen discrepar incluso en aquello en lo que aparentemente están de acuerdo, signo de los tiempos. Empero, se dicen muchas tonterías sobre el particular, especialmente cuando nuestra impagable, sobre todo impagable, clase política se dedica a pontificar estableciendo diferencias entre negocio y hogar, entre bien o derecho.
Es interesante aunque inane; de un lado, puede ser un derecho porque así lo considera la constitución y, al tiempo, un bien sujeto a las condiciones habituales de todo bien que no sea público: a saber, que no sea excluyente y no rival. Es decir, aquellos que cuando se usan no reducen la disponibilidad de ese bien para el resto y aquellos en los que no se puede excluir a potenciales gorrones (free rider). Es obvio que la vivienda es un bien que debe ser provisto por alguien y que no hay una cantidad ilimitada de ellas. Y es aquí donde el asunto se enreda. Que haya viviendas en el mercado libre y que algunas familias la hayan considerado un valor en el que invertir sus ahorros es algo que un sector de la política parasitaria de este país no está dispuesta a asumir. Incluso obviando que no cumple su función básica de atender a las familias necesitadas de un techo porque prácticamente no hay vivienda pública.
El estado, recuerden que en esta sección estado va siempre con minúscula hasta el día en que individuo pueda escribirse en mayúscula, tiene una doble vara de medir, la ley del fonil, con el lado chico para nosotros y el ancho, para él. Para sorpresa de nadie.
Sin embargo, es momento de hacerles ver que los elevados precios que existen en el sector y que constituyen un verdadero problema debido a múltiples causas, la mayoría intervencionistas, puede ser compensado con una medida que de entrada abarataría el precio de tan preciados bienes en al menos un 10%. Pongamos que eximimos a los compradores del pago de AJD) y del IGIC -o el impuesto de transmisiones patrimoniales si es de segunda mano-. Es verdad, nos lo dicen siempre, que con eso tendríamos una educación a la cola de la OCDE y una sanidad con lista de esperas imposibles dado el menor ingreso tributario pero no se puede tener todo. Los Notarios y Registradores de la Propiedad también participan del festín, unos profesionales con precios tasados que huyen de la competencia como gato escaldado.
Por si fuese poco, hay un montón de gastos hormiga que son incomprensibles pero que siguen incrementando los precios. Además, todos están vinculados al precio que se vende con lo que, cuanto más caras, más ingresos. Pero nadie con tanta cara como aquellos que tienen el cuajo de decir que los especuladores son otros.