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La manera más barata de aprender idiomas



Andrés Martinón

 

El otro día hablaba con una amiga y utilicé un anglicismo de forma informal (valga el extraño juego de palabras) para decirle que tenía hambre. Le dije “I’m starving”. Esta expresión, que más exactamente se traduciría como “me muero de hambre”, no fue entendida por mi interlocutora. Me disculpé diciendo que creía que ella sabía lo que significaba y no que yo pareciera un presuntuoso por mis conocimientos de inglés, que, por cierto, son limitados. Esta amiga es una persona formada y con dominio de idiomas, pero no sabía esta expresión.


Luego pensé por qué le dije esto creyendo que lo sabría y encontré la respuesta. Y es que días atrás le había dicho la misma frase a uno de mis hijos, de 13 años, el cual respondió sin dudar “I’m starving too”(yo también estoy muerto de hambre), en una clara alusión a que hiciera la cena.
Todo este rollo idiomático es solo para decir que mis hijos han conseguido un excelente nivel de inglés sin ir a academias, sin vivir en el extranjero y mucho menos sin aprender lo que se les ofrece en el sistema educativo actual.


Mis hijos han logrado entender el idioma de Shakespeare gracias a que toda la televisión que ven lo hacen en versión original. Y lo hacían desde que no tenían conocimiento. Veían los Tele Tubbies en inglés y eso que creo que no hablaban nada. Desde ahí pasaron por Dora la Explorador, Pocoyó y todo tipo de películas de Disney y de dibujos ingleses o norteamericanos.


De hecho, llegó un momento en el que, si podían elegir, escogían la versión en inglés. Les parecía más auténtico, no en vano es la forma original en la que fue creado.


Disculpen la falsa modestia, pero siempre me he sentido orgulloso de que mis hijos hubieran aprendido inglés de esta manera. Y por ello siempre le he recomendado a mis amigos que tenían hijos que hicieran lo mismo; que les pusieran la tele en inglés y que el resto ya lo harían ellos. Sin embargo, ni una de las personas a los que les he dado la fórmula casi mágica y gratuita de aprender de este idioma me ha hecho caso.


Pero ¿por qué no me hacen caso? La respuesta es porque requiere de constancia; de continua atención, sobre todo al principio, de que la tele esté puesta en ese idioma. Y lógicamente, los que desisten en la fase primaria, luego ya es más complicado reconducir al futuro aprendiz de inglés.
Yo creo que lo más fácil sería que hubiera una norma en la que dice que todo cine o programación, sobre todo infantil, expuesta en las cadenas televisivas, plataformas digitales y demás manera de ver películas o dibujos animados fueran en versión original. De hecho, hay países como Portugal o países escandinavos, ya lo hacen y su nivel de inglés es muy superior al de los españoles.


Termino. Con esto digo que si pretendemos que nuestros hijos sepan inglés con lo que se aprende en los colegios, están muy equivocados. Pues con las escasas horas es casi imposible. Otra cosa es una enseñanza bilingüe, donde los niños aprendan la mitad de las asignaturas en español y la otra en inglés, pero el sistema público no acaba de implantar este sistema ya programado.


Así que, si se quieren ahorrar un dinero en colegios bilingües privados, academias, viajes al extranjero para que sus hijos aprendan inglés, empiecen por el sencillo gesto de coger el mando a distancio y aplicar el botón que dice VO.


Pds. Esto es válido para cualquier idioma. No habría nada mejor que ver a un niño canario viendo la tele en chino. Eso estaría bien.

 

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