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Patrimonio y el doble lenguaje  

 

 

  • Lancelot Digital
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    El anuncio de que el Cabildo de Lanzarote va a adquirir para el patrimonio de todos los lanzaroteños, la antigua sede de Correos y la Casa de los Cabrerones en Valterra, que ubicó un antiguo hospitalito insular, nos parece una buena noticia. Desde Lancelot Medios siempre hemos defendido la aplicación de políticas realistas y proactivas con el patrimonio insular. Menos prohibir, limitar y castigar, más realismo, ayudas y premios a los propietarios de casas viejas, algunas con escaso o nulo valor patrimonial más allá de su antigüedad cómo único mérito. Y a la vez creemos necesario que las instituciones den ejemplo y adquieran inmuebles de cierta notoriedad para salvaguardar el patrimonio insular. No se puede exigir al ciudadano que conserve su patrimonio, si las instituciones no hacen un esfuerzo con el dinero de todos. Lo importante es preservar el patrimonio con inteligencia, eficiencia y realismo, cosa que históricamente echamos de menos en los técnicos de la oficina de Patrimonio. Echar toda la culpa a esa oficina sería injusto, pero sólo hay que ver cómo están los posibles edificios a salvaguardar en la capital de la isla para saber que hemos fracasado en el intento de salvarlos. Todos los edificios que están en el catálogo están peor que cuando hace dos o tres décadas se incluyeron en el catálogo insular o de Arrecife.

     

    En cualquier caso, este anuncio con trompetas y tambores de Dolores Corujo de la adquisición de los dos inmuebles arriba citados ha llamado poderosamente la atención por el doble rasero utilizado cuando la administración del anterior presidente Pedro San Gines adquirió bajo recomendación expresa de la exjefa de la oficina de Patrimonio, Nona Perera, la famosa casa de Don Fermín, en la calle Fajardo de Arrecife. Una adquisición que se cuestionó cuando era la única forma de salvar uno de los inmuebles privados con más valores patrimoniales de Lanzarote, una vivienda de estilo ecléctico, que data de 1923, de gran belleza y uno de los valores de edificios modernistas más importantes que hay en la isla. La idea era restaurarla para instalar allí el Museo Arqueológico de Lanzarote.

     

    Y decimos lo del doble lenguaje porque se cuestionó la compra al entender que ésta era un “favor” a los propietarios de esa singular vivienda de 2.500 metros cuadrados en el mismo centro de la ciudad. ¿La adquisición de la vivienda en ruina de los Cabrerones por casi 700 mil euros, en la zona de Valterra, no significa también un favor a los propietarios? Ningún promotor privado hubiera adquirido ese inmueble cuyo coste de la restauración integral rebasaría los tres millones de euros, según nos aseguran expertos arquitectos de la isla. Tanto es así que la propiedad, víctima de la política cicatera de las instituciones oficiales, no había podido deshacerse de ella dado que ningún promotor estaba dispuesto a meterse en una inversión ruinosa.

     

    Insistimos, estamos a favor de adquirir este tipo de edificios para mantener nuestro patrimonio en pie. Ya la anterior administración estaba en contacto con los propietarios de estos inmuebles, y de otros, para su adquisición y mantenimiento. Sabemos que, al margen del coste de la adquisición, en el caso de la Casa de Los Cabrerones se va a tener que hacer otra importante inversión para restaurarla. Pero es que tiene que ser así si la queremos mantener como estaba, que es lo que se le exige a la propiedad privada.

     

    Esperemos, eso sí, que una vez restauradas, la institución sepa darles un uso adecuado y que permita su mantenimiento, ya sea Museo del Mar o lo que se decida hacer con ellos. No queremos pensar que puedan acabar sirviendo tan sólo para poner a más funcionarios dentro de habitaciones.

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