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Famara y la exageración de una campaña

 

  • Lancelot Digital
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    Famara tiene desde hace años un serio problema de tráfico y de aparcamientos. Sobre todo, un exceso de coches en sus calles centrales en épocas señaladas y fines de semanas de buen tiempo. Hace tiempo que los “caleteros” exigían al grupo de gobierno del Ayuntamiento de Teguise atacar el problema y aliviar la situación que cada año se complica más. El Ayuntamiento de Olivia Duque, tras consultar con vecinos, comenzó la primera fase de un plan de ordenación del tráfico. De momento, solo se ha esbozado una pequeña parte de este, consistente en ganar aparcamientos cerrando el primer tramo de uno de los dos carriles de entrada para ganar aparcamientos en batería. Algunos vecinos y propietarios de pequeños negocios no comparten esa solución porque perjudica a su actividad, relacionada con los deportes del mar. Y en su derecho están de protestar, pero no por ello se les va a dar la razón. El Ayuntamiento no quiere “fastidiar” a nadie, sino mejorar las cosas. Famara tiene un problema: ha crecido mucho debido precisamente al éxito de ese núcleo singular. En momentos puntuales, fiestas y celebraciones, los inconvenientes para la población se agravan. Todo el mundo tiene claro lo que hay que hacer: es preciso sacar el tráfico del centro de la localidad. El Ayuntamiento también lo tiene claro, pero son necesarios espacios habilitados en el exterior de Famara y no hay. Es preciso aprobar el Proug del Parque Natural del Archipiélago Chinijo y Famara para contar con esos espacios. De momento, se ha buscado una solución momentánea, no tiene sentido llevarse las manos a la cabeza hasta que el plan definitivo esté en marcha. El tiempo dirá si el ayuntamiento tiene que corregir algunos planteamientos. Ahora esa campaña parece que tiene más bien tintes políticos que realmente interés en buscar soluciones.

     

     

    El Caso Koldo le ‘explota’ al PSOE en plena cara

    El ‘Caso Koldo’, en referencia a Koldo García, exasesor del exministro y diputado socialista José Luis Ábalos, le ha estallado al PSOE en plena crisis interna por los resultados de Galicia, debido a la debacle sufrida en las elecciones gallegas. Lo cierto es que la Audiencia Nacional investiga una presunta trama de cobro de comisiones ilegales en contratos de compra de material sanitario durante lo peor de la pandemia que salpica a la mano derecha del exministro socialista, a varios empresarios y a un guardia civil. La Fiscalía cree que Koldo García facilitó a la mercantil Soluciones de Gestión y Apoyo a las Empresas información sobre los procesos de adjudicación de material sanitario y que intermedió para que ésta consiguiese varios contratos. A cambio, los investigadores sospechan que recibió pagos, y ponen el foco en su aumento patrimonial particular, 1,5 millones de euros en dos años, y en su intento, presuntamente, de ocultarlo a través de familiares como su mujer, hija o hermano, también investigado. Todo esto ocurría cuando miles de españoles morían y los demás se encontraban encerrados en casa.

     

     

    Personas corruptas, no partidos

    La realidad es que el PSOE ha puesto como cortafuegos a Ábalos, convirtiéndolo en centro de todas las responsabilidades políticas que se deriven de este caso que realmente demuestra que ningún partido está a salvo de conductas corruptas. Ya veremos el alcance de este caso de corrupción que afecta a los socialistas, pero lo cierto es que más allá de las responsabilidades judiciales, que ya se dictaminarán, la realidad es que afecta a la credibilidad política del PSOE. Los socialistas están recibiendo la misma medicina que aplicaron en su día cuando llegaron al gobierno a través de una moción de censura al Partido Popular por corrupción política. Si algo demuestra este nuevo caso es que la corrupción política no es cosa de partidos, ni de derechas, ni de izquierdas. Es una cuestión de personas y valores morales. Y ya no digamos lo del Gobierno de Canarias con la adquisición de mascarillas en el peor momento de la pandemia. Primero comprando a empresas de dudosa moralidad como la de Koldo y luego los 4 millones de euros que se gastaron en mascarillas que todavía no han llegado, casi cuatro años después de la vergonzosa operación. La verdad es que el gobierno socialista de Torres se lució. Si eso lo hubiera hecho el PP ya estarían los socialistas de Lanzarote crucificando a gente en la Plaza de la Iglesia de Arrecife.

     

     

    50 años de El almacén

     

    A finales de febrero, El Almacén cumplía 50 años, y el Cabildo organizaba un acto para festejar tan relevante onomástica por todo lo alto. No faltaron al mismo, las personalidades más granadas de la sociedad y la cultura insular, entre ellos, Yayo Fontes y Luis Ibáñez, quienes junto a César Manrique y Pepe Damaso, iniciaron la andadura del emblemático espacio. Desde que en 1974 se pusiera en marcha, El Almacén ha sido un auténtico motor cultural y dinamizador del arte en la isla de Lanzarote, especialmente cuando Manrique estaba todavía vivo. En una época gris, todavía marcado por el franquismo, El Almacén surgió como un haz de luz para la isla. Artistas de todo el mundo pasaron por la isla, convirtiéndola en un importante foco cultural. Una auténtica ágora de libertad, en la que la creación artística era la única bandera.

     

     

     

    Visto bueno a la restauración de la Plaza de La Iglesia

     

    Todo parecer indicar que ya hay acuerdo entre el Patrimonio del Cabildo de Lanzarote y el Ayuntamiento de Arrecife para arreglar, por fin, la plaza de La Iglesia de San Ginés, una larga demanda de los vecinos de la capital. A muchos les han parecido razonables las declaraciones del alcalde de la capital, Yonathan de León, en Café de Periodistas asegurando que, dado que no hay posibilidad de salvar el árbol de la Plaza de Las Palmas, según los técnicos, va a dar el visto bueno al proyecto de Patrimonio para restaurar la plaza. A cambio, el Ayuntamiento se compromete a plantar otros cuatro árboles, dos en esa misma localización. Es evidente que este problema ha durado demasiado y no cabe duda de que se ha hecho demasiado daño al centro de la ciudad, llegando a convertirse en una trampa para residentes y turistas. Esperemos que no haya ningún nuevo detalle que paralice este principio de acuerdo.

     

     

     

    Más ayudas para un patrimonio abandonado

     

    La noticia de que Patrimonio del Gobierno de Canarias ha dado el visto bueno a dos de los BIC de la Calle Real, al Hotel Oriental y comercial Tamaragua, no es buena para la ciudad. Todo lo contrario, la realidad conduce a que, no sólo no se restaurarán ni total ni parcialmente, sino que se quedarán en muy mal estado de conservación, por no decir en ruinas. Habrá que rezar para que no se vengan abajo. Es evidente que algo está fallando en la política de Patrimonio de la isla, no sólo se declaran bienes protegidos, auténticas ruinas, abocándolas al desastre total, sino que no se ponen en marcha las ayudas necesarias para evitar que esto ocurra. Es evidente que ningún propietario va a pagar de su bolsillo una reforma que sólo beneficiará al pueblo y no a sus bolsillos. Quieren sacar rédito a su inversión, como es lógico. Nadie, que no sea un mecenas cultural, puede permitirse un gasto así para nada. Son precisos programas de ayudas gubernamentales para mantener en pie nuestro patrimonio.

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