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El nacionalismo canario debe reflexionar

 

  • Lancelot Digital
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    Lo que ya se intuía tras la falta de acuerdo entre Coalición Canaria y Nueva Canarias de cara a las elecciones nacionales al Congreso y al Senado ha tenido como consecuencia que  la representación nacionalista en la Cámara Baja haya disminuido de dos a uno. Lo peor de estos resultados es que no solo se ha perdido el representante nacionalista para la provincia oriental, sino que se han acabado tirando a la basura miles de votos que no han servido para nada. En concreto, algo más de 75.000 votos (un 14’37% de electorado), los que obtuvieron por separado NC y CC en Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura. Es curioso es que sacaron el 40% más de votos que en 2019 (48.000 votos, un 9’92% del electorado), por lo que si se hubieran unido se habrían asegurado un representante más, algo fundamental teniendo en cuenta la importancia que tiene para Canarias un escaño tal y como está el arco parlamentario actual.

     

    Una mirada a la realidad

     

    Estas elecciones han demostrado además que el nacionalismo canario sigue teniendo pulso, pero que la división existente lo está enfermando, hasta el punto de que, tanto en las elecciones generales como en las locales y autonómicas, ha disminuido su presencia en las instituciones. Lo ocurrido debería servir al menos para que ambos partidos se paren a pesar y cambien esa dinámica frentista que han mantenido ambas formaciones y que los está lastrando. Es posible que CC deba aprender a ser más generosa con su hermano menor.  Lo cierto es que no se concibe un nacionalismo que no esté compensando en ambas provincias. No puede ser que CC tenga poca representación institucional en Gran Canaria y NC casi ninguna en Tenerife. La unión no es sencilla cuando se arrastran viejos resentimientos, es cierto, pero o se unen o cada vez peligra más la presencia canaria en Madrid. Esa es la realidad.

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